“Cuando Corbusier dijo que Belgrado es la ciudad más fea ubicada en el lugar más hermoso, tenía ante sí los resultados de las destrucciones dadas durante siglos. Los que aman y conocen esta ciudad, no la conocen en base a lo que han visto o tocado en ella. Su parte más grande y quizas la mas bella, es aquella que ha desaparecido para siempre y jamás la veremos, filmaremos o tocaremos de nuevo. Pero la parte desaparecida también le pertenece a la historia, aquella que jamás podrá reconstruirse, aquella parte de la historia que se encuentra en nosotros mismos y no en el mundo que nos rodea. Evidentemente que la ciudad más fea en el lugar más bello de Corbusier, a través de la historia era frecuentemente la ciudad más bella en el lugar más terrible del mundo. Como conclusión podríamos parafrasear el “New York Times” del lejano año 1876: Si las ocasiones de la frecuente visita de los otománes a Europa no fueran obstaculizadas por Serbia con Belgrado, con seguridad hoy tendrían el mismo aspecto Alemania y Francia, Viena, Munich y Marsella.”Milorad Pavic, escritor.