Han
pasado ya más de 20 años desde que el Muro de Berlín se viniese abajo y con él toda la compleja estructura del comunismo soviético. Sin embargo, aunque
parece que aquellos tiempos forman ya parte de un pasado lejano (Hollywood ha
ayudado bastante a ello), todavía quedan pequeños pedazos de la URSS
esparcidos por el mundo. Y no se trata de copias adulteradas o intentos de
comunismo moderno, son comunismos soviéticos reales. Secesiones terrenales que carecen de
reconocimiento internacional, pero que cuentan con sistemas políticos y
económicos originados cuando la URSS aún estaba en pie y que se
negaron a abandonar cuando todo apuntaba que el comunismo tal y como se
venía entendiendo había tocado fondo.
