El miércoles llegué a Yalta tras 12horas
de tren y dos más de autobús. Los transportes en Ucrania son el más claro
ejemplo de que “el que algo quiere, algo le cuesta”. Pero lo que allí me
esperaba mereció la pena. La península de Crimea está formada por grandes
montañas que se extienden desde el centro hacia el suroeste y que acaban en
inclinados valles y acantilados bañados por las aguas del Mar Negro. En uno de
esos verdes valles se encuentra Yalta, una pequeña ciudad de 80.000 habitantes dónde
puedes darte un baño en la playa mientras tienes a tu espalda unas increíbles
vistas de las montañas nevadas.
