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martes, 11 de diciembre de 2012

Croacia ya huele a Europa



La nieve me ha absorbido por completo en estos dos últimos días, metafóricamente hablando. Traté de evitarlo, pero finalmente me di por vencido y decidí disfrutar como aquel niño con zapatos nuevos que dio lugar a esta frase tan recurrida. Como consecuencia, mi estancia en Zagreb se ha visto monopolizada por ella, al igual que las fotos y todo cuanto ahora mismo pueda decir sobre la ciudad. Aunque creo que no habría podido ser de otra manera con tal grosor de nieve cubriendo las más céntricas plazas y avenidas.

No obstante, esto no me ha impedido percibir la esencia de Zagreb, la “pequeña Viena”, capital de Croacia, el país donde se inventó la corbata, pedazo de la antigua Yugoslavia… son muchas las etiquetas que se le dan a esta región, pero voy a utilizar una propia: aquí ya huele a Europa. Croacia va a ser el segundo esqueje de Yugoslavia, tras Eslovenia, en pasar a formar parte de la UE, y lo hará el próximo año, el 1 de julio exactamente. Desde que en 1995 se diese por terminada la Guerra de Independencia, sus sucesivos gobiernos y su gente se han esforzado concienzudamente en dar carpetazo a ese oscuro pasado tan reciente, borrando las huellas de la guerra de sus calles y edificios, aborreciendo toda conexión con la antigua URSS y renegando de sus vecinos ex­–yugoslavos, a los que miran ahora por encima del hombro mientras alzan sus mentones tratando de poner sus cabezas a la altura de las grandes Alemania y Francia.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Nieve como compañía: Belgrado - Zagreb



Aprovecho una vez más el  trayecto en tren para escribir. Voy a bordo de un tren con destino Zagreb que hoy pasa a formar parte de la historia de Serbia, Croacia y Eslovenia. A partir de mañana dejará de ofrecer un servicio que desde hace años venía dando. Este tren nocturno unía hasta hoy las ciudades de Belgrado, Zagreb y Lubljana, pero la subida de tasas que está llevando a cabo Eslovenia, motivada por la presión de la Unión Europea, ha forzado a los gobiernos de Serbia y Croacia a cortar esta conexión.

Una chica serbia con un inglés impecable que viaja en mi mismo compartimento ha sido quien me ha hecho saber de esta situación. Ella viaja a Lubljana para visitar a su novio. Dice que podría haber cogido otro tren para hacer este trayecto, pero sin embargo ha querido montar en este tren por última vez, y parece ser algo realmente importante para ella porque me cuenta con entusiasmo que incluso lo ha puesto en su estado de Facebook.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Tren D341 Budapest - Beograd



Acabo de llegar a Belgrado, son las 7:30 de la mañana y un increíble amanecer me da la bienvenida. El trayecto del tren se suponía de 6 horas, pero se ha alargado a 8 con la buena suerte de que eso me ha permitido conocer a Dejan Vukovic, el tipo con el que he compartido compartimento en el tren, valga la redundancia, durante parte del trayecto. Pasadas las 6 horas que supuestamente tardaría en llegar a Belgrado me entraron los nervios al ver que no llegaba, así que pregunté con inseguridad y poca esperanza a aquel hombre que estaba sentado frente a mi la principal cuestión: ¿hablas inglés? (Preguntar si hablaba español era demasiado atrevido) Su afirmación ha deparado en 2 horas de intensa conversación sobre la economía, la política y la vida en Serbia durante la guerra y en la actualidad, unos temas tan interesantes que no me he podido resistir a su invitación de tomar un té con limón en la estación tras la llegada.